Cuando el Hotel María Cristina abrió sus puertas, el día 9 de julio de 1912, fue la Reina regente María Cristina quien cruzó su umbral por primera vez. Había llegado en un precioso Landeau, acompañada por su dama de compañía y el Marqués de Aguilar de Campóo, para admirar el magnífico edificio que la homenajeaba con su nombre y que bien pudo decirse, era el orgullo de San Sebastián. La ciudad se había convertido en uno de los centros más atractivos para ilustres veraneantes de la aristocracia europea, cautivados por la inigualable belleza de la península, enmarcada por la Bahía de la Concha, la barra de la Zurriola y el río Urumea. Su excelente urbanización, las pulcras y bellas playas, jardines y paseos, la hicieron merecedora de epítetos como la Bella Easo, la Perla del Cantábrico, etc.
Durante la Gran Guerra, la ciudad fue lonja internacional e imperio de riquezas, conciertos sinfónicos, óperas, corridas de toros y cupletistas que llenaron los salones, casinos y teatros y el Hotel se convirtió en uno de los puntos de encuentro favoritos de políticos y artistas.
En la posguerra, vino la moda de París a San Sebastián, y el Hotel María Cristina recibió los grandes estilistas: Worth, Jean Patou, Paul Poiret y Cocó Channel. Más tarde, el Pacto de San Sebastián trajo la República y los jefes de diferentes partidos se reunieron aquí para acordar un frente e ideario común. Al comienzo de la Guerra Civil, en Julio de 1936, el Hotel, que era uno de los edificios mas emblemáticos de la ciudad, fue ocupado por tropas afines a la revolución. Después de dos días de contienda, las tropas se rindieron a los milicianos. Afortunadamente, el edificio sufrió pocos daños y aun hoy en día se pueden ver algunos orificios de bala en su fachada.
A finales de la Segunda Guerra, San Sebastián, atraía nuevos industriales esperanzados en recomenzar sus vidas activando asimismo la de la ciudad. En 1948, el arquitecto Manuel Urcola realizo la ampliación del Hotel, añadiendo un ala y convirtiendo su antigua planta en forma de "L" en una "U".
En la década de los años sesenta comienza a percibirse un cambio en la sociedad y sus gustos, el turista busca el sol del Mediterráneo, y el María Cristina inicia su adaptación a los nuevos tiempos sin perder la majestuosidad y brillo ganados durante la "belle époque"; son adecuados baños individuales a la totalidad de sus habitaciones, se amplían otras, se mejora el mobiliario y la decoración y se autoriza el establecimiento de una sala de bingo. Los años ochenta llegan con un fuerte declive en la actividad turística y el Hotel es comprado por el Ayuntamiento de la ciudad para garantizar que el edificio no tuviese otro destino que para el que había sido construido. En Julio de 1985, formando parte de la cadena de hoteles CIGA, se decide comenzar un completo trabajo de remodelación: 42 gremios diferentes trabajan en las obras, casi en su totalidad procedentes de Guipúzcoa siendo el proyecto de ejecución y reforma realizado por el arquitecto D. José Miguel Martin Herrera, adquiriendo la categoría de 5 estrellas al finalizar las obras.
El 5 de Julio de 1987 tuvo lugar la reinauguración contando con un interesante programa en el que ofrecía un concierto el gran tenor José Carreras y la presencia de una destacada representación de prensa extrajera y nacional. El nuevo Hotel fue presentado como eminentemente de vanguardia en cuanto a sus instalaciones se refiere, sin perder un ápice de su estilo original. Entre fuertes bloques de piedra y curiosos labrados que todavía se conservan en el exterior del edificio se aprecia la aristocrática elegancia de sus interiores totalmente renovados, el confort, el estilo y excelente servicio que junto a la refinada cocina, brindan una estancia inolvidable al mas exigente viajero.
Desde la renovación, el Hotel María Cristina continua su vocación de motor de la vida social, económica y cultural de la ciudad, innovando, adaptándose y respondiendo a las nuevas necesidades, tendencias y preferencias.




